Es asombroso escuchar en los procesos de coaching ejecutivo cómo las personas se ven impactadas o atravesadas por lo que ocurre en las organizaciones a las que pertenecen, y cómo ellas también provocan un impacto que, a veces, les pasa desapercibido. Pareciera que no llegan a notar que son parte de un sistema. Cada una de ellas es un eslabón importantísimo de la cadena y cualquier movimiento, sea del área que sea, del equipo que sea, trae consecuencias que afectan ese sistema llamado empresa.

Cuando digo cualquier movimiento me refiero a la toma de una decisión, a realizar un comunicado, crear un área nueva, promover un integrante a un nuevo cargo, traer un ejecutivo o un nuevo jefe; por mencionar sólo unos pocos.

Me encuentro con conversaciones en donde las personas hablan de sus propios comportamientos repetitivos, que en numerosas ocasiones los alejan del resultado que buscan. Y se preguntan qué nuevas acciones realizar, o de qué manera pueden hacer algo que funcione y que realmente “resuelva el problema”.

Y yo traigo la pregunta de ¿Para qué el coaching ejecutivo? ¿De qué se trata esta disciplina y qué aporta a una organización?

  • Desde lo conceptual puedo citar definiciones de diferentes autores que quizás el lector pueda recordar unos minutos, y se encuentran disponibles en la web.
  • Desde un lenguaje simple, el proceso de coaching ejecutivo aborda aspectos que tienen que ver con el comportamiento de un ser humano dentro de una organización; un ser humano que habla, escucha, da instrucciones, pide que le rindan cuentas, hace tratos o acuerdos, aprende, acepta una orden aunque no siempre está de acuerdo, siente emociones que a veces cree que puede dejar afuera de la empresa y a veces se enoja cuando no las comprende, (porque cree que debería comprenderlas).

Un ser humano que fue construyendo ciertas creencias a partir de lo que aprendió en la universidad o en la vida misma, y hoy se encuentra no sólo con los famosos “nuevos desafíos”; sino también con nuevos postulados, nuevas (o antiguas) generaciones, nuevos conflictos. Y alguna de sus creencias o aprendizajes no lo dejan avanzar porque no las suelta, a veces porque no sabe cómo y otras porque no quiere hacerlo. Es más, algunas creencias están tan arraigadas que no alcanza a notar que son creencias y las toma como “verdades”.

El proceso de coaching ejecutivo se enfoca en empoderar al cliente para que mejore sus resultados y la calidad de sus relaciones, lo que termina impactando no sólo en la organización, sino en su calidad de vida. Consiste en un número específico de reuniones de carácter confidencial, salvo puntos específicos que se le aclaran tanto al directivo como al ejecutivo de la organización y que tienen que ver con aquello que la organización espera y lo que el ejecutivo hará. Se trata de un acuerdo claro, en donde se ponen pautas específicas y se requiere compromiso de todas las partes intervinientes.

A mí me gusta pensar que se trata de crear ese espacio exclusivo para sentarnos a conversar, escuchar ¿Qué está faltando? ¿Qué es importante? ¿Qué debería pasar? Traer a la superficie eso que está en los pasillos o esas conversaciones que se tienen en donde no hacen falta y no se tienen en donde se están requiriendo. Hablar respetuosamente de eso que nos importa y ver cómo nos ponemos de acuerdo para que también nos importe lo que le importa a la organización y a cada uno de sus integrantes.

Y a partir de allí todo puede pasar.

Por: Eugenia Navarro, franquiciada 384 Group NEA.