Siempre me llamó la atención que la descripción de un buen emprendedor moderno es casi inalcanzable. Se acerca más a la de un Yedi de SATR WARS, dotado de poderes sobrenaturales, pulidos por el entrenamiento del mejor maestro, que con mucho esfuerzo logra el éxito. Se habla de personas creativas y esforzadas que ven oportunidades donde nadie más ve, optimistas, con un liderazgo magnético, capaces de sobrellevar fracasos y derrotas transformando todo en aprendizaje enriquecedor, tomando riesgos pero siempre calculados, con capacidad de planificación y seguimiento, muy informados, influyentes, y sin ninguna duda este año, dominando las últimas tendencias en tecnología. Este tipo de descripciones ponen al emprendedurismo en un pedestal altísimo, y hacen que los “mortales” nos sintamos chiquitos y limitados.

Nuestra experiencia de más de diez años acompañando a cientos de personas de negocio exitosas, vemos que no están ni cerca de eso. A diario nos relacionamos con empresarios y empresarias que con todas sus falencias, logran resultados sobresalientes generando negocios prósperos y escalables. ¿Por qué pasa esto?

Para tener éxito, es importante destacarse en algo. Ser pobre en todo y lograr que nos paguen por lo que ofrecemos, no es razonable. Tampoco es razonable esperar ser el mejor en todo para triunfar. Tener un alto nivel de energía que pueda ser bien canalizado, y buenos soportes o apoyos para suplir las falencias, logran resultados espectaculares. Ahí aparece la combinación que sí vemos a diario en emprendedores y emprendedoras que triunfan. 

Hacer un negocio con una franquicia permite aprovechar las potencialidades del emprendedor dentro de un ecosistema que lo contiene. Que pueda brillar más en las cosas que conoce y hace muy bien, pero a la vez que tenga cobertura y soporte en aquellas cosas en las que no tiene experiencia o conocimiento. La franquicia adecuada para cada persona le permitirá gozar y desarrollar sus fortalezas, y lo va a apoyar donde lo necesita. 

Con un esquema de rentabilidad probada, este modelo permite no sólo capitalizar toda la experiencia y poder de negociación del franquiciante sino también tener a su alcance herramientas de gestión que tienen un impacto muy grande en la utilidad neta, como un CRM, un POS, un sistema de costeo práctico y completo, un tablero de control con KPIs bien definidos, por mencionar algunos. Muchos de ellos, sólo podrían conseguirse con una inversión importante en dinero y en tiempo (aprendizajes). Es frecuente que el fee de ingreso (pago del franquiciado al franquiciante por integrar la red) sea menor que la compra de uno solo de esos sistemas. 

Se puede aprender mucho de los “Yedis” del emprendedurismo, pero el llamado de este artículo es a bajar a tierra la expectativa de lo que se necesita para ser un empresario exitoso en base a lo que vemos a diario. Entusiasmo y esfuerzo, ya es bastante. Con foco en el valor que se entrega al cliente como punto de partida, un plan dinámico y el apoyo de un mentor o de un consultor experto, eso se potencia hasta niveles de desempeño absolutamente sobresalientes. 

Si estás pensando en emprender, ¡animate! Evaluá bien tus virtudes y los aspectos donde necesitás más apoyo, rodeate de buenos soportes, y avanzá. Estaré encantado de compartir más sobre estas ideas si te entusiasma. ¡Gracias!

 

Por: Lucas Pilphotts, franquiciado 384 Group Paraguay.