Amigos en el trabajo = mayor productividad

50% de los empleados considera que la amistad dentro de la oficina es un incentivo, según Gallup; el reto es cultivar estas relaciones sin sobrepasar la línea del profesionalismo.

¿Quién no ha vivido una discusión que termine en pleito con algún colega del trabajo? Pero una mala experiencia no debe frenar la intención de relacionarse en la oficina. Llevarse bien con otros ayuda a mejorar el ambiente laboral y la productividad, y disminuye el deseo de renunciar, según algunas encuestas.
Cuando una persona analiza si se queda o abandona una empresa, se remite a “momentos” con los colegas. Fomentar la relación entre empleados es un ingrediente crítico de lealtad, según la encuestadora Gallup, en un estudio sobre prácticas para promover calidad laboral.
Lo valioso de la amistad en el trabajo es el “sentido de propósito” que se crea y la mentalidad de “estamos juntos en esto”. Por eso, quien desarrolla amistades es tres veces más propenso a informar una dificultad laboral, antes de renunciar, según una encuesta aplicada en 80,000 personas.

El estudio define tres tipos de empleados:
-Los solitarios, creen en la separación total trabajo-amigos
-Los que después de varios meses o años crean lazos entre colegas
-Quienes les basta con semanas para entablar amistad y son ‘socialmente’ activos.

Los tres conviven en la oficina, pero los segundos y terceros reportan mejores resultados.

La razón, es que creer en un colega “eleva la moral” del empleado y por tanto su rendimiento. Si los jefes alientan ese espíritu se llega a una “cohesión de equipo” que también impacta en la productividad, indica un informe de Randstad sobre amistad y calidad laboral.
El 50% de los 80,000 entrevistados por Gallup refirieron que tener un amigo en quien confiar es un incentivo para “comprometerse”, mientras 25% asegura que tras el consejo de un amigo decidió extender su tiempo de permanencia en la empresa.
Cultivar amistades en el trabajo suena importante y prometedor, pero está lejos de ser fácil. El compañerismo requiere de jefes y líderes que creen en la inteligencia emocional.
La inteligencia emocional tiene que ver con saber auto-controlarse y crear relaciones personales empáticas. El enemigo de un ambiente que busca promover amistad y calidad laboral es la desconfianza, ver a jefes ocultando la agenda de trabajo y las metas es el primer síntoma de una crisis, indica Stephen M.R. Covey, autor del libro ‘La Velocidad de la Confianza’.

¿Amigos o enemigos?
Para que los vínculos en la empresa sean positivos y no una amenaza, éstas son algunas sugerencias:

1. Tener normas. La amistad no implica olvidar reglas de convivencia. Aspectos tan básicos cómo crear una cultura de puntualidad y de cumplir lo que cada parte promete, hace que la amistad perdure.
2. Poner límites. El error es pensar que un amigo leal, puede tolerar cualquier falta. En cuestión de fechas de entregas, préstamo de dinero, apoyar en crisis personales, hay que poner ‘altos’ y saber decir ‘no’.
3. Invertir en la amistad. Crear un lugar donde la gente se lleve bien no se da de la noche a la mañana. El reto es construir un núcleo de confianza, eso comienza con el jefe.

Si el director no transmite transparencia, exige sin saber dar cuentas, los empleados viven en constante desconfianza, sin saber qué propósito los une.
A su vez, los colegas deben generar espacios para convivir que no se limiten a la cafetería de la oficina, hay que programar, por ejemplo, salidas informales.

Fuente: CNN Expansión

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